Murcia, temperaturas suaves y mucha luz

Murcia: Temperaturas siempre suaves y sus muchas horas de luz

La Huerta de España está formada por una única provincia, situada en el sureste español, y se caracteriza por sus temperaturas siempre suaves y sus muchas horas de luz.

Fruto de su intensa tradición histórica, de la superposición de culturas, de su condición de tierra fronteriza y de paso entre la meseta y las tierras andaluzas, Murcia alberga en su patrimonio un sinfín de testimonios del pasado. Los numerosos vestigios y yacimientos arqueológicos nos hablan de pinturas rupestres, del periodo ibérico, del Imperio Romano, de ciudades visigodas, de medinas árabes, de castillos, torres de vigilancia, de templos e iglesias de la cristiandad, de edificios civiles y militares…

Para quien quiera probar una casa-cueva, recordamos por ejemplo que en el caso de Puerto Lumbreras, pueblo famoso sobretodo por el castillo medieval islámico, constituye uno de los ejemplos más emblemáticos de la Región de Murcia.

La costa, conocida como la Costa Cálida, bañada por dos mares, el Menor y el Mediterráneo, es famosa porque en ella se pueden practicar deportes náuticos durante cualquier época del año. Podrás encontrar además todo tipo de playa: desde las extensas y tranquilas arenas claras del Mar Menor a paraísos naturales, casi inalterados, como Calblanque, Calnegre o Bolnuevo. Las localidades de Mazarrón y Águilas albergan la costa más rocosa, donde se alternan calas vírgenes con excelentes playas de fina arena.

Por otro lado, la Región es una tierra repleta de recursos para la práctica de actividades de naturaleza. Destacan el Parque Regional de Sierra Espuña, un santuario para la escalada, el senderismo o el parapente; la comarca del Noroeste, la comarca del Nordeste, Cieza y el Valle de Ricote.
En esta última zona, en particular, subrayamos el descenso por el Cañón de Almadenes y la visita a la Cueva del Puerto. La cueva cuenta en su interior con el único hábitat romano peninsular en cueva, así como un destacable conjunto de Arte Rupestre, incluido en el catálogo del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998.

Murcia, la capital. Pasear por calles como Trapería y Platería, que recuerdan la antigua estructura gremial de la ciudad; o por el Malecón, muro de contención de las riadas, y uno de los paseos más emblemáticos de Murcia. Además de visitar la Catedral de Santa María o el Palacio Episcopal, la capital de la región invita a recorrer sus iglesias y museos, entre los que destaca el dedicado al imaginero Francisco Salzillo.

Cartagena, la ciudad romana. La joya de la ciudad es el Teatro Romano, uno de los teatros romanos más grandes que se conservan en España.

Un castillo medieval (la Fortaleza del Sol), señorea sobre el horizonte de Lorca, la ciudad medieval por excelencia, declarada desde 1964 conjunto histórico artístico.

Caravaca de la Cruz es un lugar de peregrinación para la cristiandad, ya que es una de las cinco ciudades del mundo que goza del privilegio de celebrar el Año Jubilar Permanente. Aquí es obligado admirar la Santísima y Vera Cruz, que se guarda en la Basílica del mismo nombre, y cuya leyenda se remonta al año 1232.

Historia
La presencia humana en el territorio hoy conocido como Región de Murcia data, al menos, de hace 1.500.000 años. Una intensa actividad comercial se releva con la presencia de pobladores fenicios, griegos y cartagineses pero fue con la conquista por parte de Escipión, en el 209 a.C., de la ciudad de Carthago Nova, que la región registró la explotación definitiva de lo que ya era un importante centro económico y político del Mediterráneo.
Con la conquista del territorio por Roma, se abrió una etapa de apogeo económico de la zona litoral que duraría más de 600 años. En ese momento, se empezaron a potenciar las comunicaciones de la zona, la explotación de las minas y se sentaron las bases del aprovechamiento agrícola. Después de una larga etapa de inestabilidad política, fruto de la desmembración del Imperio Romano, el dominio árabe comienza en el año 713 Son los árabes los responsables del aprovechamiento del curso del río Segura, creando todo un complejo sistema de regadío, que sirvió para sacar un provechoso resultado a todo el fértil valle de huertas que circunda la ciudad de Murcia. En 1243 el territorio cayó bajo el vasallaje de Castilla y se integró definitivamente a la Corona con la firma de la Paz de Granada en 1492. A partir de este periodo, la paz llega a los territorios murcianos, experimentando un crecimiento sistemático en lo económico y en lo demográfico.
Con el siglo XVIII se inicia una nueva etapa de crecimiento donde el esplendor urbano -paralelo al desarrollo artístico del célebre Barroco murciano- se complementa con la terminación de las obras de la Catedral de Murcia y la construcción del Arsenal de Cartagena, signos evidentes del desarrollo civil y militar. Y no es hasta bien avanzado el siglo XIX, cuando se produce un nuevo relanzamiento de la economía de la zona de la mano de los procesos de industrialización cuyo motor fundamental era la riqueza de los yacimientos mineros.

Paesaje
La Región de Murcia se define por sus múltiples contrastes: tierras de secano y de regadío, llanuras y zonas montañosas, litoral e interior, viñas y mesetas, resultado, sin duda, de su condición de zona de transición entre la submeseta norte y el sistema subbético.
De la orografía regional conviene mencionar su punto más alto, situado en el macizo de Revolcadores (2.027 metros). También es digno de mención el nordeste murciano, por donde se extiende la comarca del Altiplano (Jumilla y Yecla): una extensa planicie poblada de viñas. En su camino hacia el sur, la orografía de la región alterna cordilleras prelitorales y depresiones, por donde circulan los ríos Guadalentín y Segura, con fecundas huertas y amplias llanuras litorales.

Sus 170 kms de costa son conocidos como Costa Cálida, y alternan pequeñas playas y calas con zonas rocosas y de escarpados acantilados. Destaca por fin La Manga, un cordón litoral que cierra la laguna del Mar Menor y lo separa del Mar Mediterráneo.

El litoral reúne muchas zonas de indudable interés medioambiental, y muchas de ellas pertenecen a la red de Espacios Naturales Protegidos de la región. Lugares donde se pueden aún encontrar especies de flora y fauna autóctonas como la sabina mora, variedad de árbol autóctono, o el fartet, un diminuto e insólito pez, único en su género.

Gastronomía
Excelentes vegetales de la huerta, y también trigo y olivos, buena oferta de carnes y pescado, asimilado con las culturas que por aquí pasaron: los romanos nos mostraron la forma de hacer conservas, los árabes, nos aportaron el arroz y las especias, condimentos y plantas aromáticas.

Además, se cultivan viñas y se crean vinos desde los tiempos de los romanos. Recordamos las tres Denominaciones de Origen: Jumilla, Yecla y Bullas.

Fuente/Foto © Instituto de Turismo de España – Turspaña

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